Las aves marinas de Ecuador, especialmente en Islas Galápagos, enfrentan hoy una combinación creciente de amenazas tanto en tierra como en el mar. Aunque muchas de estas especies anidan en entornos protegidos, es en el océano (donde pasan la mayor parte de sus vidas) donde se encuentran los riesgos más difíciles de controlar.
Entre las especies más emblemáticas está el albatros de Galápagos, una especie única que depende profundamente de la salud del ecosistema marino. Sin embargo, su supervivencia está en juego. Factores como la pesca incidental, el cambio climático, la contaminación por plásticos y las tormentas más intensas están afectando directamente sus poblaciones.
Uno de los mayores desafíos es la captura incidental en pesquerías, especialmente en el uso de palangres. Cada año, miles de aves marinas mueren al quedar atrapadas en anzuelos o enredadas en líneas de pesca. Esto resulta especialmente crítico en especies como los albatros, que tienen ciclos reproductivos lentos: ponen un solo huevo por año y dependen de ambos padres para criar a sus crías.
A esto se suman amenazas en tierra, como especies invasoras y enfermedades emergentes, que afectan sus sitios de anidación. Sin embargo, el mayor reto sigue siendo lo que ocurre mar adentro, donde el monitoreo es limitado y las amenazas son más difíciles de gestionar.
A pesar de este panorama, existen esfuerzos conjuntos entre científicos, organizaciones y pescadores locales que buscan reducir estos impactos y promover prácticas más sostenibles. La protección de estas especies no solo conserva la biodiversidad, sino que también sostiene el equilibrio del capital natural de las islas Galápagos.
Puedes leer el artículo completo (en inglés) aquí: https://www.audubon.org/magazine/ecuador-increased-dangers-sea-hinder-seabird-conservation



